Cruce

La noche todavía no terminó.

El motor enfría su corazón de metal.

En el horizonte, una línea apenas se enciende.

Todo lo que fuimos queda del otro lado.

Este es el territorio donde la ruta se vuelve espejo.

Donde cada paso disuelve una identidad,

y cada silencio revela otra voz.

Aquí, en el km 410 del Chaco,

empieza el viaje que no figura en ningún mapa:

la travesía del hombre que cruza el río,

que escucha, en el rumor del agua,

la promesa y el peligro de volver a nacer.

Todos ellos cruzaron.

Nosotros también lo haremos.

Nos acompañan los grandes buscadores: el William Blake que se deja morir para despertar, el Ethan Edwards que no puede entrar a su propio hogar, el Capitán Arseniev que aprende del bosque antes de perderlo, el Tadeo Isidoro Cruz que cambia de bando y el tridente del bien, el mal y lo feo que cabalga en el polvo buscando una verdad sin nombre.

Cruce no es un destino, es la grieta luminosa entre la herida y el relámpago.

El instante en que el cuerpo respira distinto y el mundo, por un segundo, se reconoce a sí mismo.

By:


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *