Apatía, desinterés, fuga. Vale aclarar: es la primera vez que emerge a la superficie un nuevo actor sin rostro que se alimenta de semejantes combustibles políticos. No así la bronca que en la elección legislativa de 2001 adoptó la forma de un voto anulado y en blanco que, combinados, alcanzaron casi el 25% en aquella elección previa al Big Bang y, más cerca del presente, adquirió una relevancia inédita bajo la máscara de Javier Milei. ¡Una representación más perfecta del “que se vayan todos” imposible! En tal sentido, decía tiempo atrás que el actual desafío pasa por la aventura inédita de habitar el vacío.
Si de crisis previas se trata, el gran banco de pruebas anterior poco nos explica de este momento. En particular, la resolución de aquél trance vino de la mano de un actor del sistema político tradicional como Eduardo Duhalde que, en el turno electoral de 1999, había quedado detrás del malogrado Fernando de la Rúa. En una comparación rápida, ello equivale a imaginar que una opción alternativa a una ocasional crisis de la administración Milei, hoy podría provenir de una Fuerza Patria que es la remake clonada del Frente de Todos, salvo el activo más tóxico del peronismo, el hoy procesado Alberto Fernández.
Apatía, desinterés, fuga. Vale aclarar: es la primera vez que emerge a la superficie un nuevo actor sin rostro que se alimenta de semejantes combustibles políticos.
GHOSTEADOS
¡Hay que esforzarse para ganar semejante carrera dentro de una fuerza política que chapotea en una zona de negatividad que arranca del 70% para arriba! No obstante, a ningún actor del sistema político tradicional, hoy hábilmente estigmatizado por los libertarios como “la casta”, le da la nafta para hacer leña del árbol caído. Menos cuando pierden una y otra vez contra una caricatura del peronismo que lo único que le falta es poner como candidato a Carlos “El Ángel” Robledo Puch y pasar con éxito, una vez más, la prueba del 37% en la primera vuelta presidencial. Una marca para el Guinness político.
En tal contexto, llenar el vacío resulta una misión casi imposible para un viejo carrusel de actores políticos que, a diferencia de 2003, se encuentran con un hexágono negro que advierte acerca del alto nivel de casta en sangre y que, por esa vía negativa, enfrentan a un Milei blindado por su tercio intenso del electorado. En el país de los ciegos, el tuerto es rey. Pura navaja de Ockham. Entre las varias explicaciones del fenómeno libertario, mejor quedarse con la más simple de ellas: tienen la cancha absolutamente libre. Si se malogran, ello será a causa de una irresistible pulsión autodestructiva.
Vía institucional
A esta altura, ya es un secreto a voces que varios actores institucionales empezaron a sospecharlo. Tampoco les hizo falta la lucidez de un Winston Churchill o la capacidad de predecir el futuro de Nostradamus, sino asistir sorprendidos al espectáculo que presenciamos a diario la mayoría de los argentinos con desprolijidades de todos los colores. Desde bloopers políticos como la fallida designación de vacantes en la Corte Suprema hasta el escándalo alrededor de la criptoestafa Libra que, a las dos opciones propuestas por la ex Canciller Diana Mondino, habría que agregarle una tercera.
El actual desafío pasa por la aventura inédita de habitar el vacío.
GHOSTEADOS
Es decir, que Milei no sea un tonto o un corrupto, sino ambas cosas en simultáneo. En semejante contexto, la red de instituciones del sistema empezó a mover sus alfiles. En primer lugar, la Corte Suprema con la ratificación de la condena de Cristina Kirchner a raíz de la causa Vialidad abrió el juego para la reorganización de un tablero dónde muchos de sus actores todavía le siguen tirando trompadas a un fantasma que, en el pasado, les dió razón política de ser y no quieren dejar morir al punto de imprimirle un pasacalle que contiene una plegaria implícita: que el kirchnerismo no se muera nunca jamás.
En segundo término, el poder legislativo no sólo empezó a infligirle derrotas al ejecutivo en el terreno de la política de la motosierra, vía aumento de las jubilaciones por ejemplo, sino también en el intento de desandar el camino de la delegación de facultades abierto en el pasado, vía el bloqueo a la disolución de la Dirección Nacional de Vialidad, entre otras iniciativas del gobierno. Por último, cuando un grupo de gobernadores se aglutinan alrededor de las “Fuerzas del Centro”, ello antes que una señal electoral a futuro representa un recordatorio institucional duro.
Llenar el vacío resulta una misión casi imposible para un viejo carrusel de actores políticos que, a diferencia de 2003, se encuentran con un hexágono negro que advierte acerca del alto nivel de casta en sangre.
GHOSTEADOS
En particular, el mensaje contenido en la conformación de semejante club se hunde en la profundidad de los tiempos de la Patria: las provincias son preexistentes a la Nación y, en definitiva, las dueñas del circo. Parafraseando las palabras de Abraham Lincoln, las “Fuerzas del Centro” le están pasando el aviso a Milei que la Nación es el gobierno de las provincias, por las provincias y para las provincias. Ahora bien, de ahí a especular con el eventual potencial electoral del poderoso triángulo sojero conformado por Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, hay un trecho bien largo por recorrer.
Intangibles
Volviendo al comienzo, lo que resulta desafiante, a la par de desconcertante, es en qué medida todas estas señales de poder institucional, duro, fáctico, pueden tocarse con un mundo virtual por dónde transcurren, más allá de la vida política, un denso flujo de intercambios y de negocios, al punto que hoy, en comparación a 50 años atrás, el 90% de las compañías que cotizan en la Bolsa de Valores de Estados Unidos pertenecen a un mundo de activos intangibles dónde no hay fábricas, equipamientos ni inventarios, sino propiedad intelectual, marcas, códigos y contenidos digitales.
En ese plano, adquiere notoriedad el reciente debate libertario entre las fuerzas del cielo cobijadas por Santiago Caputo versus las fuerzas del territorio lideradas por Karina Milei. Y no es para menos. Si de la Región Centro se trata, la columna vertebral física de la provincia de Córdoba viene de tres procesos electorales dónde sus preferencias políticas fueron forjadas dentro del ecosistema mediático metropolitano y con un nivel de intensidad dónde tanto Mauricio Macri como Javier Milei podrían haber sido nombrados con total naturalidad como vecinos ilustres de cualquier ciudad de la provincia de Córdoba.
En tal aspecto, si lo que hay por delante se trata de un proceso de habitar el vacío, vale aclarar que se trata de la ocupación de un territorio virtual que, en palabras del escritor antillano Derek Walcott, no tiene que ver con lo físico, sino con la imaginación. “Todas las Antillas, cada isla, son un esfuerzo de memoria; cada mente, cada biografía racial culminando en amnesia y niebla. Destellos de sol surgiendo entre la bruma y arcos iris repentinos, arcs-en-ciel. Ese es el esfuerzo, el trabajo de la imaginación antillana: reconstruir sus dioses a partir de bastidores de bambú, frase por frase”.
Hablando de mar, aunque lejos del Caribe y ya en el marrón Río de la Plata, desde el propio ámbito de la decisiva Corte Suprema Ricardo Lorenzetti se largó a navegar en el ya natural ambiente virtual de época rotulando el primer capítulo de su podcast con un título cargado de sentido: “el fin de ciclo”. Revoluciones simultáneas, descomposición del poder, liderazgo de caos sistémico, locos que guían a los ciegos en clave del Rey Lear de Shakespeare. En resumen, todas las pistas de un Nuevo Tiempo marcado a fuego por la reconfiguración profunda de todas las relaciones humanas.
Si lo que hay por delante se trata de un proceso de habitar el vacío, vale aclarar que se trata de la ocupación de un territorio virtual que, en palabras del escritor antillano Derek Walcott, no tiene que ver con lo físico, sino con la imaginación.
GHOSTEADOS
Ello vale tanto para los intercambios de orden social, cultural, laboral, económico y, en definitiva, político. No se trata de lo viejo versus lo nuevo o del norte versus el sur, sino de lo natural o extraño al nuevo ecosistema de relaciones dónde la única verdad es la virtualidad. En el plano político, quienes dudaron acerca de tal tendencia se desayunaron en 2023 con la novedad de un Grupo de WhatsApp disputando la presidencia contra dos fuerzas tradicionales que, al día de hoy, siguen chocando contra una muralla virtual que indica que han sido ghosteados por un nuevo Fantasma Social. Fin.
(*) Publicado en El Economista el 13 de agosto de 2025.
