Mi reino no es de este mundo

No nos hagamos los boludos. Siempre supimos que gran parte de la creatividad adjudicada al “Mago del Kremlin”, proviene del Manual Internacional de las Nuevas Derechas cuya máxima referencia es Steve Bannon, el ex estratega jefe de la Casa Blanca de la primera administración Trump. Sin perjuicio de ello, debemos reconocer que la profundidad de su aplicación por parte del presidente Milei, lo convirtió a Santiago Caputo en acreedor del premio al Gran Salieri de Bannon. En particular, por la muy verosímil instalación de la idea de la casta desde el minuto 0 del presente tour libertario.

En tal sentido, su deliberado look y semejanza con el calculador, a la vez que visceral Tommy Shelby, corrió a la par de una escenografía prolijamente montada que le dio indudable credibilidad inicial al mito de una fuerza política digital del siglo XXI; surgida como de un plato volador, ajena al establishment tradicional, al igual que extraña a las viejas estructuras de los partidos analógicos del siglo XX, hoy en crisis en todo el mundo occidental. En especial, hay dos escenas ilustrativas del desembarco libertario en la política que fueron un verdadero óleo sobre tela de su energía creativa.

En primer término, el flamante presidente Milei inaugurando su gestión con un discurso de espaldas al Congreso, el nido emblemático de la casta política y con los asistentes a la ceremonia no sólo escuchando loas al viejo orden liberal promovido por la Generación del 80, sino también chupando el picante sol de diciembre, ese que preanuncia el comienzo del verano. Por otra parte, y ya unos meses más tarde, llevando a casi todo el club de gobernadores argentinos a cagarse de frío en el ingreso a la Casa de Tucumán para la firma de un extraño Pacto de Mayo en Julio.

Por cierto, tales escenas de atropello simbólico de las estructuras políticas tradicionales tuvieron correlato a mediados de 2024 con la aprobación de la Ley Bases y de una amplia delegación de facultades que, careciendo de una gran tropa legislativa propia, no sólo le dió carnadura a la cita bíblica de Macabeos 3:19 siempre aludida por Milei, sino también a otra implícita de Juan 18:36: “mi reino no es de este mundo”. Es decir, los resultados terrenales no tienen que ver con los soldados, sino con la presión ejercida por las fuerzas sobrenaturales, las que emanan del cielo.

Apagón creativo

“Si non è vero, è ben trovato”. Nunca más oportuno el viejo adagio italiano. “Si no es verdad, está bien encontrado”. A las pruebas me remito: con un elenco, más bien murga, de menos de 40 legisladores propios, varios peleados entre ellos; La Libertad Avanza imponía la nueva cancha política y no sólo se daba el gusto de hacerle sufrir al poder tradicional todo la amplitud térmica, sino también el rigor de un orden que, para todos ellos sin excepción, sigue resultando tan extraño como aquél del libro de Macabeos o de cualquier otro del amplio catálogo de las sagradas escrituras.

Las escenas de atropello simbólico de las estructuras políticas tradicionales tuvieron correlato a mediados de 2024 con la aprobación de la Ley Bases y de una amplia delegación de facultades.

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO

Por si quedan dudas, me refiero al ámbito digital. Desde ese terreno hoy infranqueable para la política tradicional, Milei les mostró sus severas limitaciones. Parafraseando el hitazo de Divididos, el mundo del siglo XXI y del siglo XX definiendo por penal. O, más bien, por goleada libertaria versus la vieja política. En este punto y, en particular, tras las imágenes del sainete Lemoine versus Pagano o, peor aún, de José Luis Espert huyendo en moto cual repartidor de Rappi en Lomas de Zamora, hoy cabe preguntarse: ¿qué impulsó a los libertarios a invertir el sentido del tiempo, infligiéndose semejante daño?

LA HUÍDA DE ESPERT

¿Fue un simple apagón creativo? Vale decir, la incapacidad para generar el segundo capítulo de un guión que suponía desentenderse del calendario electoral de la casta, insisto, DE LA CASTA, con total frialdad, al igual que con la inspiración de Macabeos 3:19 siempre en boca de Milei. En una palabra, gritando a los cuatro vientos el mensaje complementario en Juan 18:36: “nuestro reino no es de este mundo”. En palabras de Isaac Asimov, “no es aquí en la Tierra donde se encuentra la solución. Le dije a Chen que nuestro Sol puede explotar, pero no así el Sol del otro lado”.

O, por el contrario, no se trata de pérdida de ímpetu creativo, sino de aquello que estamos viendo circular en forma pornográfica en estos días: el interés por las mieles recaudatorias implícitas en el armado de cualquier estructura territorial que, en ausencia de altos índices de imagen y satisfacción política como los garantizados por los libertarios en su primer año de gestión, de poco sirven y, peor aún, le quitan el componente novedoso y de identidad que precisamente le facilitó a Milei arrastrarlos a jugar en su cancha política o, en clave publicitaria de Don Draper, imponer los ejes de la conversación.

Tontos y corruptos

Hace unos días, la ex Canciller Diana Mondino, vale recordar: una referente top del mundo liberal hoy en segundo plano, introdujo una perspectiva del caso Libra hoy muy aplicable a la crisis generada por los audios de Diego Spagnuolo, ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad. Quizás los Milei no fueron tontos o corruptos en esta ocasión, sino ambas cosas al mismo tiempo. Por un lado, tontos por no atarse como Odiseo al mástil del barco a fin de no escuchar los cantos de sirena de un sector de la casta hoy representada por retoños de la familia Menem que encarnan, como pocos, la guerra por el control de las cajas y el botín político.

Y, en segundo lugar, corruptos por entrar en el viejo canal recaudatorio de bribones que, perdón por la estigmatización, de ser alcanzados por alguna tecnología de reconocimiento facial, hubiesen sido excluidos automáticamente de las licitaciones públicas. ¡No tienen el mínimo aspecto empresarial! “Poca gratitud se tiene por el maestro cuando se continúa siendo alumno”. Pues en ambos planos, ese aforismo acuñado por Nietzsche funciona a la perfección. En primer término, habiendo caído Milei en la trampa cazabobos que la casta le diseñó a medida con el seductor engaño del “poder territorial propio”.

Por cierto, un activo político 100% tóxico para un partido virtual que, mientras funcionó así, le fue perfecto en cuánto a la construcción de una identidad anti establishment capaz de pasar el riguroso test Bannon. En segundo término, La Libertad Avanza no tiene ningún tipo de entidad, salvo en función de Javier Milei como figura de carácter estrictamente nacional. En tal sentido, la construcción territorial de LLA tiene un destino previsible de cooptación por parte de las viejas estructuras que, a escala provincial o municipal, seguirán respondiendo a la clásica lógica de cercanía local.

En particular, vale aclarar que los partidos virtuales tienen por definición la fortaleza de un modelo de representación dinámico y transversal de intereses, imposibles de reproducir en el seno de estructuras tradicionales que, más allá de Argentina, sufren una crisis que un fenómeno ajeno a la política clásica como Milei supo convertir en su gran activo político. Ni más ni menos que el camino que hoy se largó a desandar en una suerte de viaje por el Túnel del Tiempo, dónde experimentó en un lapso récord todo aquello extraño al mundo de los partidos virtuales: las coimas, los piedrazos y las corridas.

En una palabra, todo aquello dónde más que la Cátedra Benegas Lynch, resulta imperioso sistematizar las enseñanzas de la Cátedra de los gobernadores hoy dándole carnadura a la tercera posición aglutinada en Provincias Unidas, un club de dirigentes que, aún no moviendo la aguja en el mundo dónde Milei era el más taura entre todos los tauras pero hoy es cartón para el amigo y para el maula un pobre Cristo; localmente le hacen pelo y barba a cualquier partido virtual que, a la hora de la verdad, no logran mover la aguja en el viejo mundo de las parroquias y asociaciones vecinales.

Vale aclarar que los partidos virtuales tienen por definición la fortaleza de un modelo de representación dinámico y transversal de intereses, imposibles de reproducir en el seno de estructuras tradicionales.

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO

En una palabra, la capa de la política dónde sigue gozando con plena vigencia el adagio de Juan Domingo Perón, “la única verdad es la realidad” y no la correspondiente paráfrasis tan relevante para analizar y comprender en profundidad el fenómeno del partido digital que llevó a la presidencia a Milei: “la única verdad es la virtualidad”. Vale decir, la estructura política 100% virtual que hoy no está claro si entró en una fase de crisis o en un ocaso irreversible. Advertencia: no se hagan los rulos quienes piensan en reflotar algún Titanic. En el ámbito nacional, la virtualidad llegó para quedarse.

(*) Publicada en El Economista el 31 de agosto de 2025.

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