Alerta de spoiler: no analizo el aporte doctrinario de Francisco vía encíclicas como Laudato Si o Fratelli Tutti. Más aún, tampoco aludo a la mano de Dios que estuvo detrás del último soplo de vida que posibilitó la despedida soñada por todo líder y, a la par, su última reunión oficial con el vicepresidente de la todavía mayor potencia global convertido al catolicismo en 2019. Por el contrario, estas líneas aluden a la mano política detrás de su designación, aún sabiendo según Romanos 11:33, ¡cuán insondables son los juicios e inescrutables los caminos del Señor!
En tal sentido, la unción papal del entonces Arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio en marzo de 2013 coincidió en la faz temporal y terrenal, con un ciclo de profunda expansión de un abanico protestante en Sudamérica que, de acuerdo a diferentes estimaciones, pasó de un 4% de su población en 1970 a un 19% en 2014. No obstante, el efecto de semejante expansión no resulta tan alarmante versus el impacto de desintegración así como de destrucción del culto católico tradicional, implícito en el auge de las iglesias evangélicas pentecostales como la Asamblea de Dios o la Iglesia de Dios.
De igual modo, en el crecimiento de las iglesias bautistas metodistas que, más allá del diferente origen de sus feligreses, tienen en común con aquellas la ausencia de las jerarquías que nos resultan tan familiares a los católicos, apostólicos y romanos. Para cualquiera de esas comunidades, no hay nada más ajeno que la figura de un Obispo, Cardenal y, menos aún, la de un Papa como el que muchos despedimos con profundo dolor esta semana. ¿Punteros o influencers espirituales quizás? Sí, porqué no. Tal categoría bien puede incluir al guatemalteco Cash Luna o al hondureño Guillermo Maldonado.
Asimismo, a los brasileños Edir Macedo y Silas Malafaia, ambos tan vinculados al ascenso del bolsonarismo en Brasil como al “pare de sufrir” de nuestras noches televisivas y al armado de una amplia red de templos en barrios porteños como Liniers, Once y Constitución, a la par de Avellaneda, Florencio Varela y Quilmes en el conurbano bonaerense, además de grandes ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza, Salta y Tucumán. Sin embargo, todo ello resulta anecdótico en comparación al meollo del asunto: la batalla narrativa alrededor de una teología de la prosperidad de entrecasa.
¿Un BMW en La Salada?
Vale decir: semejante proceso de crecimiento del punterismo espiritual 0800-LLAME-YA en el patio de atrás del catolicismo mundial que es Sudamérica, sólo indicó para la Iglesia tradicional, la fiebre de una enfermedad mucho más profunda, dónde no puede obviarse el dato de dos décadas perdidas en la faz material, en ese interregno de fuerte expansión regional de las iglesias de soluciones rápidas. En el contexto de La Salada a cielo abierto que se convirtió el continente, lo que menos podía hacer la Iglesia tradicional era ofrecer una fría ambulancia BMW de origen bávaro.
Por si queda alguna duda, Joseph Ratzinger alias Benedicto XVI hablaba diez idiomas, incluido lenguas muertas como el latín y el griego. Nada más en las antípodas de un cura con el olor a oveja propio de alguien que trajinó a fondo los cien barrios porteños. ¿Soluciones rápidas? No, de ninguna manera. No es el métier de la Iglesia Católica tradicional. Sí la cercanía, la inspiración, la guía espiritual, el consuelo y la zona de encuentro. A esta altura de la velada, cabe preguntarse si semejante proceso era privativo de la institución fundada por Pedro. ¡No rotundo también!
Semejante proceso de crecimiento del punterismo espiritual 0800-LLAME-YA en el patio de atrás del catolicismo mundial que es Sudamérica, sólo indicó para la Iglesia tradicional, la fiebre de una enfermedad mucho más profunda.
OLOR A OVEJA
La unción de Francisco coincidió a escala internacional con una fase de profunda desintegración de las fuerzas políticas tradicionales de Occidente, de las grandes organizaciones que protagonizaron el siglo XX. Empezando por el propio barrio, vale mencionar la victoria de Mauricio Macri en 2015, de Donald Trump en 2016, de Emmanuel Macron en 2017 y de Jair Bolsanaro en 2018, entre otros. ¿Olor a oveja? Ni de cerca, pero sí el olor a cala de los viejos liderazgos y estructuras, así como la búsqueda de proximidad y de una nueva lógica política.
Por cierto, de nuevos estilos y narrativas que, con la persistente presencia tanto de Macron como de Trump, a la par de nuevos fenómenos como Nayib Bukele en El Salvador, Gabriel Boric en Chile y Javier Milei en Argentina, están sellando una época que, sin perjuicio de cada olor en particular, tiene como rasgo determinante en común, la demanda de líderes de cercanía, con la capacidad de conectarse con audiencias amplias tan sensibles a las inquietudes del metro cuadrado tal como inflación, inseguridad, empleo y transporte, como escépticas respecto a la mano visible del viejo Estado.
¿PresiDante 2027?
Aún no teniendo Milei un vínculo formal con las nuevas iglesias de soluciones Rappi mencionadas, está claro que esa teología de la prosperidad de entrecasa en combinación con la defensa de la vida, marida a la perfección con la narrativa libertaria, tal como ocurría en Brasil en tiempos del bolsonarismo. Y, ni que hablar, con la gran usina ideológica y financiera localizada en un Estados Unidos dónde grandes referentes como la asesora espiritual de Trump Paula White y el ya aludido Guillermo Maldonado, tienen estrechas conexiones con la base electoral protestante del trumpismo.
En tal aspecto, salta a la vista una pregunta de enorme actualidad: ¿podría semejante clima regional de época crear las condiciones para el advenimiento de un líder político de tal filiación religiosa? En particular, alguno que represente una suerte de diagonal dentro de una nube conformada por las siguientes palabras: orden, fe, valores tradicionales, esperanza, nación restaurada y carisma personal. De arranque, hay uno que coquetea hace tiempo con la idea y la representará este año en una larga gira teatral por distintas ciudades del país: Dante Guebel, PresiDante ¿2027?
No obstante, que la filiación religiosa no sea explícita al estilo de ese influencer radicado en California, no significa que no haya en la feria política argentina una larga lista de aspirantes a capitalizar algún tipo de combinación dentro de esa caja mágica de palabras propuesta. Victoria Villarruel parece picar en punta, pero con la debilidad de tener su suerte atada a la de Milei. Patricia Bullrich tiene buena imagen, pero carga con la mochila de plomo de una dura derrota. Guillermo Moreno trajina ese andarivel, pero con el tatuaje de época más tóxico: el kirchnerismo.
Hay uno que coquetea hace tiempo con la idea y la representará este año en una larga gira teatral por distintas ciudades del país: Dante Guebel, PresiDante ¿2027?
OLOR A OVEJA
¿Y por el resto del tablero como andamos? Que a más de dos años de la elección presidencial nadie acarree el cartel de presidenciable al estilo ¿irónico? de Guebel, no significa que no haya ningún aspirante serio. Inclusive que puedan provenir de otro cuadrante ideológico ajeno a aquél estigmatizado como “derecha”. Si hay algo que le dio razón a Milei para su módica venganza diaria “fenómeno barrial”, fue la devaluación sufrida a manos de diversos referentes del círculo rojo que siempre ofrecen buenas y sesudas explicaciones con el diario del lunes en la mano.
Si hay algo que lo une al entonces Cardenal Bergoglio con nuestro presidente fue que pocos los vieron venir. Y buenas razones tenían: a la mayoría de los seres humanos les cuesta adaptarse al cambio de paisaje entre Múnich y Flores, así como al reemplazo de la antigua dirigencia forjada en la cantera de los viejos y gastados partidos políticos del siglo XX, por aquellos nuevos referentes moldeados en la dinámica arena de las redes sociales y el estridente panelismo televisivo. Volviendo al punto de inicio, ¿te animas a pronosticar quién será el sucesor de Francisco?
A nivel de nombre propio, no. Sí me aventuro a anticipar que será, al igual que Pancho, un muy hábil declarante capaz de navegar en este nuevo mundo de la comunicación instantánea dónde hasta las reuniones en la Casa Blanca se convirtieron en un reality. La época no tolera otra cosa. ¿Será de una vez por todas el momento del “Papa Negro” que tanto sentido haría hoy a la luz del trauma migratorio que en su momento Francisco puso en primer plano con la visita a Lampedusa apenas iniciado su papado?
Al margen de ello, es inevitable que África no sólo aparezca cada vez en mayor plano por su bono demográfico, sino también por ser un gran foco de la expansión china en el marco de la competencia geopolítica de fondo versus Estados Unidos, el hoy todavía líder mundial aunque en declive. ¿Será finalmente esta vez o quizás volverá Europa a reafirmar su supremacía espiritual histórica, sellando en simultáneo la condición de excepcionalidad, porqué no divina, de la unción de Francisco? Volviendo a Romanos 11:33, ¡cuán insondables son los juicios e inescrutables los caminos del Señor!
In memoriam Jorge Mario Bergoglio alias Francisco.
(*) Publicado en El Economista el 24 de abril de 2025.
